El guardián del Templo

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Un lugar mágico que te ofrece momentos increíbles para fotografiarlos… El Templo de Debod en Madrid. Los atardeceres en medio de estas piedras de más de 2200 años son unos de los más buscados por los fotógrafos de Madrid y por supuesto, para los que no son de aquí. Es difícil de encontrar un encuadre, una perspectiva, una toma distinta. Yo aproveché que el guardián apareció en mi encuadre para realizar esta fotografía.

No dejéis de visitarlo si tenéis ocasión. No os defraudará… Continúa leyendo El guardián del Templo

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Acércate más, mucho más…

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Muchas veces, la mejor fotografía no la encuentras si no te acercas lo bastante al objeto fotografiado. En este caso el plano general no era malo pero, bajo mi punto de vista, según me he ido acercando he simplificado la escena y la toma ha ganado en textura, definición y sentido abstracto (resultado final en la foto del principio/final del post). Moraleja: no quedaros con el plano general y aproximaros a vuestros objetos/sujetos, concediendo una oportunidad a encuadres mucho más cerrados y quizá más interesantes.

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Viejo lobo de mar

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Viejo lobo de mar, de sed sorda y violenta:

El humo de tu pipa tiene olor a tormenta.
Si relatas tus viajes ya nadie te hace caso,
porque siempre naufragas en el fondo de un vaso,
y cada travesía concluye como empieza:
en espuma de mar o espuma de cerveza.

Viejo lobo de mar: quédate en tu navío,
y escupe hacia la noche tu rencor y tu hastío.
La tierra te rechaza, viejo lobo sediento,
pues ya, como las velas, perteneces al viento;
y la mujer desnuda que adorna tu tatuaje
hoy duerme con un hombre que no se va de viaje.
El amor es un surco que florece o se cierra,
y tú, al vencer el mar, naufragaste en la tierra.

No, viejo navegante: quédate en tu navío,
y llena de humo amargo tu corazón vacío,
y esconde, en una risa de dientes incompletos,
la pesadumbre inmensa de tu vejez sin nietos.
Vuélvete a tu guarida, lobo de pelo cano,
para morir la muerte del que ha vivido en vano;

¡y córtate esa mano que no supo sembrar,
porque ya, para siempre, perteneces al mar!

José Angel Buesa

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